Agradezco muy sinceramente a la Fundación Institucionalidad y Justicia la invitación para que comentara la intervención del Dr. Servio Tulio Castaños, Vicepresidente Ejecutivo sobre el “Perfil y Retos de la Nueva Cámara de Cuentas” en esta Mesa Redonda sobre Transparencia y Gobernabilidad. Particularmente, agradecer la distinción de compartir el panel con los Diputados Minoú Tavares Mirabal (PLD) y Víctor (Ito) Bisonó (PRSC).
Como el tiempo es un tirano y el tema es tan amplio, cumpliré cabalmente la tarea asignada.
En la exposición del Dr. Castaños Guzmán se destacan dos aspectos que maneja con gran maestría: El problema de la Cámara de Cuentas tiene un lado legal que no debe ser subestimado, pero que no es el único. El otro, de tanta o mayor importancia, es el aspecto politico, o más bien, de ingeniería política, que resulta determinante en la eficacia de las instituciones democráticas.
En lo atinente a la parte legal o jurídica, el expositor describe las características novedosas que tiene la Ley Orgánica de la Cámara de Cuentas No.10-04, que dicho sea de paso, fue promulgada en el gobierno del Partido Revolucionario Dominicano, y que, en términos formales, le otorga a este organismo “el control político administrativo de los demás Poderes del Estado, en especial del Ejecutivo”.
En ese contexto, el Dr. Castaños Guzmán hace una serie de sugerencias, las cuales compartimos sobre cómo transparentar el proceso de designación de los nuevos miembros de la Cámara de Cuentas. Algunos de ellos, como el eliminar toda participación del Poder Ejecutivo en la elección de los nuevos miembros, deberá aguardar la próxima reforma constitucional^, razón por la cual, esperamos que el Presidente de la República transparente, de forma novedosa, el proceso de selección, permitiendo que todo ciudadano que, cumpla con los requisitos establecidos por la Constitución y la Ley No. 10-04, pueda ser postulado y que su perfil sea evaluado por la Presidencia de la República para el sometimiento de las ternas al Senado, conforme dispone la Constitución.
Comparto las tres características principales que debe tener el perfil de los próximos miembros de la Cámara de Cuentas: independencia, experiencia e integridad.
Desde ya, puede la FINJUS contar con nuestro apoyo para el lanzamiento de una “Campaña por una Cámara de Cuentas Independiente”. Este apoyo, desde nuestra óptica, no debe quedar solo en el mero discurso, sino que estamos dispuestos a participar en la referida Campaña, siempre y cuando sea aceptado por sus promotores.
El expositor hace otras propuestas como la creación de la carrera de auditores y la creación de la Escuela Nacional de Cuentas, las cuales también compartimos, pero que necesariamente requieren de un estudio transversal con las entidades del Estado encargadas de la planificación y organización del personal. Hoy más que nunca se hace necesario la Escuela de Gobierno, la cual, tenemos entendido está en proceso de creación, en la que puedan salir los futuros funcionarios públicos, sea de instituciones centralizadas o autónomas, y así evitar duplicidades, que, al final, puedan representar más costos para el Estado, y por ende, para los dominicanos.
Ahora quiero referirme al otro aspecto que es tratado por el Dr. Castaños Guzmán, y que se refiere a la ingeniería política, a la construcción del Estado, y al necesario control y fiscalización que debe existir de los actos del Estado. Lo que sucedió con la Cámara de Cuentas es el reflejo del alto grado de deterioro institucional que existe en nuestro país, que nos obliga a no permanecer indiferentes.
Han sido los autores de “El Federalista” quienes con más acierto han explicado la importancia de que exista un riguroso y estricto control fiscalizador y sancionador de todas las actividades del Estado. Madison dice que “en cada institución política, el poder de avanzar la felicidad pública envuelve una discreción que puede ser mal aplicada y conducir al abuso…”.* Por ello, “la ambición debe contener a la ambición… Si los hombres fuesen ángeles, no sería necesario el gobierno. Si los ángeles fuese a gobernar ningún control, tanto interno como externo, sería necesario. Al diseñar un gobierno que es administrado por hombres sobre hombres, la gran dificultad de ésta: Se debe primero facilitar al gobierno el control sobre los gobernados; y a seguidas, obligarlo a controlarse a sí mismo… Por tanto, el propósito principal es dividir y arreglar las distintas unidades de tal manera que cada una controle a la otra, que el interés privado de cada individuo sea el centinela de los derechos públicos”.+
Ninguna institución más propicia para este control que la Cámara de Cuentas. Hagámosla una realidad.
Muchas gracias.
^ Sobre este tema, el PRD no ha fijado posición sobre cómo debería ser el nuevo sistema de designación de los miembros de la Cámara de Cuentas. En los acuerdos sobre la reforma constitucional del 2001, suscritos por amplios sectores de la vida nacional, incluyendo el PRD, se eliminó las ternas sometidas por el Poder Ejecutivo, a cambio de que El Senado, que mantiene su facultad de designación, recibiera propuestas por parte de los organismos o gremios profesionales que cumplan con los requisitos para postular miembros a la Cámara de Cuentas. Posteriormente, se ha propuesto que las ternas sean sometidas por la Cámara de Diputados. Parece una solución razonable, siempre que el proceso de selección de las ternas sea transparente y participativo.
* El Federalista, No. 41.
+ El Federalista, No. 51.