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Acto de graduación de la vigésimo séptima promoción de la Escuela Nacional Penitenciaria- Orador invitado: Dr. Servio Tulio Castaños Guzmán, Vicepresidente Ejecutivo FINJUS

San Cristóbal, 27 de julio de 2022 

 

Me siento muy complacido y agradecido por la invitación de la Dirección de la Escuela Nacional Penitenciaria para estar aquí presente en esta vigésima séptima graduación de Agentes de vigilancia y tratamiento penitenciario y dirigir unas palabras especialmente a los jóvenes que hoy asumen el compromiso de dedicar su esfuerzo para mejorar una de las áreas más importantes del sistema de justicia de la República Dominicana.

 

No es mi deseo cansarles con una intervención acerca de la importancia del sistema de justicia y por qué representa uno de los elementos más importantes que inciden en el desarrollo social, económico y político de la República Dominicana.

 

Y mucho menos, explicar cómo está conformado, cuáles son sus instituciones, las normas que lo rigen y las prácticas que orientan, o cuáles son las características de las diferentes competencias que deben desplegarse para ser eficientes, productivos, y mostrar capacidad y responsabilidad para alcanzar los objetivos y metas definidos por el Estado en esta área.

 

Y mucho menos me referiré a las características inherentes a las herramientas de trabajo y gestión de las que ustedes han sido dotados, luego del prolongado periodo de formación al que fueron sometidos y que lograron aprobar exitosamente, gracias a la laboriosa dedicación de cada uno de ustedes para completar los siete módulos que componen el plan de estudios. A esto contribuyó asimismo la adecuada distribución y calidad del contenido de la formación y las directivas técnicas y pedagógicas que se impartieron  para alcanzar este logro.

 

Las palabras que deseo expresarles van a salir de lo más profundo de mi corazón, porque buscan expresan la admiración que siento por la decisión personal de ser profesionales en el área de la vigilancia y tratamiento penitenciario y dedicar su tiempo y capacidades a apoyar procesos psicosociales de una población tan especial como lo son los internos en estos recintos.


Mi admiración se sostiene por la valoración de la importancia y el papel que los agentes de vigilancia y tratamiento penitenciario deben jugar dentro del sistema de Justicia la República Dominicana en el actual momento.

 

Algunas personas catalogan las diversas actividades y funciones o puestos que realizan dentro de un sistema, institución o empresas, en una serie de categorías o clases que se forman en base a criterios como la cantidad de tareas que realizan, el manejo del presupuesto o su magnitud y responsabilidades que tienen a su cargo.

 

Otros insisten  en la complejidad de las gestiones que realizan y su vinculación con la toma de decisiones. Todo lo anterior puede ser muy válido y no es mi intención desmeritarlo, pero pienso que  quienes se enfocan en esa dirección, muchas veces se quedan en el aspecto exterior de las personas y olvidan lo que es verdaderamente importante.

¿Qué importancia revisten las diferentes profesiones u oficios? La respuesta a esta pregunta dependerá en gran medida de nuestra visión del mundo, los objetivos personales e incluso en una valoración de la naturaleza humana.

 

Pienso que existen dos funciones que en todas las sociedades son resaltadas de manera especial por su misión e importancia: la del magisterio y la del sacerdocio. Ambas expresan un compromiso con el cambio de los seres humanos, en dos planos o dimensiones distintas, pero que coinciden, en que ambas demandan de un gran compromiso de quienes la ejercen con el crecimiento de hombres y mujeres.

 

En el magisterio, sin importar el nivel, se refleja la creencia de que cada ser humano puede desarrollar su potencialidad y alcanzar cada vez más altos niveles en su inteligencia, en su conducta y en el logro de sus metas. Por ello, la educación es tan vital en las sociedades modernas y cuando se registran limitaciones o fallas se producen situaciones que laceran las fibras más íntimas de las personas.

 

En el caso del sacerdocio, quienes dedican su vida a ello, están convencidos que todos los seres humanos, como hijos de Dios, están llamados a seguirles y deben tener el derecho a conocerlo, a amarle y a seguir su ejemplo y enseñanzas. Su misión, situada en el plano espiritual, va más allá de lo material y es la base de nuestra trascendencia.

 

No exagero si les digo que ustedes van a desarrollar una misión que combina grandes dosis de magisterio y sacerdocio. En su labor de control, corrección, observación y acompañamiento de los procesos educativos, psicológicos y de resocialización  a los cuales los internos serán sometidos, a ustedes se les pedirá demostrar una gran dosis de comprensión, voluntad, compromiso y responsabilidad. Tendrán muchas veces que actuar con mucha paciencia, cordura y firmeza.

 

Tendrán que ir valorando cada acto, que en base a los procedimientos les toque realizar, sin olvidar nunca que dentro de cada interno o interna, sin importar el grado de su pena, responsabilidad o situación por la que atraviesa, existe un ser humano que puede ser apoyado para transformarse en alguien que pueda reconocer su dignidad intrínseca y comience a transitar el arduo y complicado camino para su reinserción social, familiar y personal.

 

La mayoría de las personas con las que tendrán contacto están perdidas y en su conciencia no reconocen su propio valor ni tienen claridad de su futuro.

 

Uds. pueden ser, si así lo deciden, los agentes de cambio que impactarán en muchas vidas, no sólo en la vida de ellos, sino que  por su intermedio llegarán a decenas, centenares o miles de personas.

 

El modelo penitenciario en el que ustedes desarrollarán sus actividades ha mostrado ser eficiente, adecuado a nuestras necesidades y eficaz para lograr los objetivos que se han propuesto. Numerosos problemas persisten, especialmente ligados a la falta de recursos y medios para profundizar en los programas y labores que realizan.

 

Esto es imprescindible, pero les aseguro que el factor primordial, sin el cual ningún plan, programa o política funciona o es exitoso, es el de la calidad humana de quienes los implementan.

 

La Procuraduría General de la República confía en ustedes para ser la cara visible y el músculo que hará la diferencia. Su trabajo y esfuerzo sistemático como agentes para la vigilancia y tratamiento penitenciario marcará la diferencia y contribuirá a afianzar este modelo que es más cercano a las personas y más a tono de las necesidades y problemas de esta población.


Lo que les espera es el ejercicio de una función que tiene numerosos desafíos, retos y riesgos, y el temor no puede ser su consejero al asumirlos en el trabajo cotidiano.

 

Ustedes ya tienen las herramientas e instrumentos adquiridos en el proceso de formación para lidiar con las situaciones típicas en este medio y deben estar seguros de sus competencias profesionales para enfrentarlos.

 

Por todo lo anterior, les deseo muchos éxitos y los felicito en esta función que comenzarán a desarrollar, para orgullo de sus familiares, amigos y de ustedes mismos.

Todo lo que hemos afirmado solo ha sido posible con el trabajo tesonero y profesional de la Escuela Nacional Penitenciaria que dirige la Dra. Magistrada Gladys Sánchez, junto a su equipo de trabajo y los magníficos docentes bajo su dirección.

 

Me siento muy regocijado de estar presente en este memorable momento de sus vidas y les exhorto a no desmayar en el trabajo que hoy empieza para todos ustedes.

 

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