“Entorno LATAM para la transparencia y rendición de cuentas en torno a las Entidades Fiscalizadoras Superiores”. A cargo del Dr. Servio Tulio Castaños Guzmán.
Clase magistral
“Liderar el cambio institucional de la EFS”
Conferencia
“Entorno LATAM para la transparencia y rendición de cuentas en torno a las Entidades Fiscalizadoras Superiores”
A cargo del
Dr. Servio Tulio Castaños Guzmán
Vicepresidente Ejecutivo FINJUS
Introducción
Muy buenos días.
Permítanme iniciar agradeciendo a la Iniciativa de Desarrollo de la Organización Internacional de las Entidades Fiscalizadoras Superiores (INTOSAI), a la Cámara de Cuentas de la República Dominicana y a todos los organizadores de esta clase magistral por la oportunidad de reflexionar junto a ustedes sobre un tema fundamental para nuestras democracias: la transparencia y la rendición de cuentas en el contexto latinoamericano.
Nos encontramos en un momento particularmente relevante para las instituciones de control público. Las democracias contemporáneas enfrentan demandas ciudadanas cada vez más intensas de transparencia, integridad y eficiencia en el manejo de los recursos públicos. En ese escenario, el rol de las Entidades Fiscalizadoras Superiores adquiere una importancia estratégica.
Las Entidades Fiscalizadoras Superiores (EFS) no son simplemente órganos técnicos encargados de revisar cuentas. Son, en realidad, instituciones fundamentales para la arquitectura democrática de nuestros Estados, porque contribuyen a garantizar que el poder público se ejerza con responsabilidad, integridad y sujeción a la ley.
La transparencia, en este sentido, no es únicamente un principio jurídico o un mandato normativo. Es, ante todo, una condición indispensable para la legitimidad de los gobiernos democráticos.
Cuando los ciudadanos pueden conocer cómo se toman las decisiones públicas, cómo se utilizan los recursos del Estado y cuáles son los resultados de las políticas públicas, se fortalece la confianza en las instituciones. Y cuando esa confianza existe, las democracias funcionan mejor.
Sin embargo, debemos reconocer que en América Latina el contexto institucional en el que operan las entidades de control presenta desafíos complejos.
Desarrollaré esta participación en torno a cuatro puntos cardinales:
- El contexto latinoamericano
- El rol estratégico de las EFS en la rendición de cuentas
- Nuevos desafíos para las EFS en América Latina
- Liderar el cambio institucional
Y cerraré con unas ideas finales.
- El contexto latinoamericano
Nuestra región ha avanzado significativamente en materia de institucionalidad democrática durante las últimas décadas. Muchos países han fortalecido sus marcos constitucionales, han desarrollado sistemas de control más sofisticados y han adoptado legislaciones sobre acceso a la información pública.
Sin embargo, junto a esos avances también persisten retos estructurales importantes.
Entre ellos podemos identificar, por ejemplo:
- altos niveles de percepción de corrupción en varios países de la región
- desconfianza ciudadana hacia las instituciones públicas
- debilidades en los sistemas de control interno
- presiones políticas sobre organismos de fiscalización
- y una creciente complejidad en la gestión del gasto público.
A esto se suma un fenómeno que caracteriza a las democracias contemporáneas: la creciente exigencia ciudadana de transparencia y rendición de cuentas.
Los ciudadanos de hoy no solo quieren votar. También quieren saber, participar, evaluar y exigir resultados.
En este escenario, las Entidades Fiscalizadoras Superiores desempeñan un papel absolutamente central.
En el marco de la comunidad internacional de control público, liderada por organizaciones como INTOSAI y su red regional OLACEFS, se ha consolidado una visión muy clara: las EFS son pilares esenciales de los sistemas de integridad pública.
No se trata únicamente de auditar cuentas o verificar el cumplimiento de normas presupuestarias. Se trata de generar información confiable para la toma de decisiones públicas y para el control democrático del poder.
- El rol estratégico de las EFS en la rendición de cuentas
Las Entidades Fiscalizadoras Superiores cumplen una función única dentro del sistema institucional del Estado.
A diferencia de otros órganos de control, su misión consiste en examinar de manera independiente la gestión financiera y administrativa del sector público, evaluando si los recursos se utilizan conforme a la ley, de manera eficiente y en beneficio de la ciudadanía.
En ese sentido, las auditorías que realizan las EFS cumplen varias funciones fundamentales.
Primero, permiten detectar irregularidades y prevenir actos de corrupción mediante la revisión sistemática de procesos administrativos y financieros.
Segundo, contribuyen a mejorar la calidad del gasto público, al evaluar si los programas y políticas están generando los resultados esperados.
Aquí quiero recordar uno de los puntos principales que debatimos durante la jornada de ayer. Al final del día, el propósito último del control público no es otro que asegurar que los recursos del Estado cumplan efectivamente su finalidad. Es decir, que cada política, cada programa y cada inversión pública logre traducirse en resultados concretos para la ciudadanía. En otras palabras, que los recursos públicos lleguen a buen puerto, generando valor público y contribuyendo al bienestar colectivo.
Tercero, generan evidencia objetiva e independiente, que puede ser utilizada por los poderes públicos, por la sociedad civil y por la ciudadanía para exigir rendición de cuentas.
En otras palabras, las EFS no solo revisan lo que ya ocurrió. También contribuyen a mejorar la gestión pública hacia el futuro.
Si esto que les acabo de mencionar lo relacionamos con la sesión de ayer, referente al rol de las EFS, es importante entender que las Entidades Fiscalizadoras Superiores no deben percibirse únicamente como instancias de control o sanción, sino como herramientas de protección y apoyo para la gestión pública. Su labor no solo permite identificar errores o irregularidades, sino también fortalecer las capacidades institucionales, acompañar procesos de mejora y contribuir a que las decisiones públicas se adopten con mayor información, rigor y responsabilidad.
No obstante, para que las entidades fiscalizadoras puedan cumplir efectivamente esta misión, deben operar bajo ciertas condiciones institucionales fundamentales.
Entre ellas destacan tres elementos clave:
Independencia, capacidad técnica y credibilidad pública.
La independencia institucional es particularmente importante. Las EFS deben poder realizar sus auditorías sin interferencias indebidas de actores políticos o intereses particulares.
Al mismo tiempo, deben contar con capacidades técnicas suficientes para enfrentar los nuevos desafíos que plantea la gestión pública moderna.
Y, finalmente, deben construir y preservar la confianza de la ciudadanía, porque sin legitimidad pública el impacto de su trabajo se reduce significativamente.
- Nuevos desafíos para las EFS en América Latina
Si bien el mandato de las entidades fiscalizadoras es claro, el contexto en el que operan está cambiando rápidamente.
Uno de los cambios más relevantes es la creciente complejidad de la gestión del sector público.
Hoy los gobiernos administran grandes volúmenes de información, ejecutan programas cada vez más sofisticados y utilizan tecnologías digitales en múltiples áreas de la administración pública.
Esto plantea nuevos retos para las instituciones de control.
Uno de ellos es la integridad y trazabilidad de la información utilizada en las auditorías.
En un entorno digital, gran parte de la evidencia que sustenta las auditorías se encuentra en bases de datos, plataformas tecnológicas y sistemas electrónicos de gestión financiera.
Garantizar la autenticidad, la integridad y la adecuada preservación de esa información es fundamental para asegurar la calidad y credibilidad de los procesos de fiscalización.
Otro desafío importante es el fortalecimiento de mecanismos que permitan identificar irregularidades dentro de las instituciones públicas.
En muchos casos, las alertas tempranas sobre posibles actos de corrupción provienen de funcionarios públicos o colaboradores que conocen de primera mano las irregularidades.
Por ello, varios países han comenzado a desarrollar sistemas más robustos de protección a denunciantes, reconociendo el valor que estas contribuciones pueden tener para la integridad institucional.
Un tercer desafío tiene que ver con la modernización de los procesos de auditoría.
Las EFS están transitando progresivamente desde modelos tradicionales de auditoría ex post hacia esquemas más dinámicos que incorporan análisis de datos, monitoreo en tiempo real y herramientas digitales de fiscalización.
Este proceso de transformación tecnológica representa una gran oportunidad para fortalecer la capacidad de control del Estado, pero también requiere inversión en capacidades, capacitación de los equipos técnicos y una visión estratégica por parte de los líderes institucionales.
En América Latina encontramos experiencias muy valiosas que demuestran cómo las Entidades Fiscalizadoras Superiores pueden contribuir activamente al fortalecimiento de la transparencia y la rendición de cuentas.
Un ejemplo ilustrativo es el de la Contraloría General de la República de Chile. Esta institución ha impulsado avances importantes en materia de control preventivo y en el uso de tecnologías digitales para mejorar la fiscalización del gasto público. A través de plataformas de análisis de datos y mecanismos de acceso abierto a la información, ha logrado fortalecer la trazabilidad de los recursos públicos y, al mismo tiempo, facilitar que la ciudadanía pueda conocer con mayor claridad los resultados de auditorías y procesos de control.
En la región también observamos experiencias relevantes de modernización institucional y cooperación para mejorar los sistemas de rendición de cuentas. En países como Colombia y México, por ejemplo, se han fortalecido mecanismos de colaboración entre las entidades fiscalizadoras, el poder legislativo y la sociedad civil. Esto ha permitido ampliar el impacto de las auditorías públicas y promover una mayor cultura de control democrático sobre la gestión del Estado.
Un caso particularmente destacado es el de la Contraloría General de la República del Perú, que ha desarrollado mecanismos de control concurrente en grandes proyectos de infraestructura pública. Este modelo permite que la fiscalización se realice durante la ejecución de los proyectos y no únicamente una vez concluidos. De esta manera, es posible prevenir irregularidades, corregir desviaciones en tiempo real y mejorar la eficiencia del gasto público.
Por otro lado, el Tribunal de Contas da União, Brasil, ha incorporado herramientas avanzadas de análisis de datos y plataformas digitales para fortalecer la detección de riesgos en la administración pública. Gracias al procesamiento de grandes volúmenes de información gubernamental, esta institución ha logrado mejorar la identificación de posibles irregularidades en áreas sensibles como la contratación pública y la ejecución presupuestaria.
Finalmente, la transformación digital debe entenderse no sólo como un proceso de modernización tecnológica, sino como un cambio estructural en la forma en que las entidades fiscalizadoras operan y generan valor. La incorporación de análisis de datos, herramientas digitales y sistemas de monitoreo en tiempo real abre nuevas posibilidades para fortalecer la fiscalización, anticipar riesgos y mejorar la toma de decisiones. Pero, sobre todo, exige una visión estratégica que permita integrar estas capacidades en el corazón mismo de la función de control.
- Liderar el cambio institucional
Y aquí llegamos a un punto central de esta conversación.
**Llegados a este punto, surge una pregunta fundamental que toda entidad fiscalizadora debe hacerse: ¿cómo nos vemos como organización? Esta reflexión no es menor, porque define la forma en que se asume el rol institucional.
**No es lo mismo concebirse como un órgano meramente técnico y reactivo, que como un actor estratégico dentro del sistema democrático, con capacidad de incidir, transformar y generar confianza en la gestión pública.
Las transformaciones que requieren nuestras instituciones de control no son únicamente técnicas. Son, ante todo, transformaciones institucionales y de liderazgo.
Iniciativas como las impulsadas por la INTOSAI, incluyendo el programa MASTERY, parten precisamente de esta premisa: el fortalecimiento de las EFS depende en gran medida de la capacidad de sus líderes para impulsar procesos de cambio dentro de las organizaciones.
Liderar el cambio institucional implica varias cosas.
Implica, en primer lugar, fortalecer la cultura de integridad dentro de las propias instituciones.
Las EFS deben ser ejemplo de transparencia, ética pública y profesionalismo. Su autoridad moral depende en gran medida de la coherencia entre lo que promueven hacia afuera y lo que practican internamente.
Implica también adaptarse a los cambios tecnológicos que están transformando la gestión pública y los sistemas de control.
Y, quizás más importante aún, implica construir relaciones más abiertas con la ciudadanía.
Durante mucho tiempo, las entidades fiscalizadoras fueron percibidas como instituciones altamente técnicas, alejadas del debate público.
Hoy sabemos que la transparencia y la rendición de cuentas se fortalecen cuando existe una mayor interacción entre las instituciones de control, la sociedad civil, la academia, las universidades, los medios de comunicación y los ciudadanos.
Las auditorías públicas generan información valiosa, pero su impacto aumenta significativamente cuando esa información se comunica de manera clara, accesible y oportuna.
Asimismo, las entidades fiscalizadoras enfrentan hoy un desafío que va más allá de ampliar sus funciones. Y aquí quiero que recordemos lo que tratamos ayer. No basta con ser instituciones polifuncionales; es necesario también convertirse en instituciones con “polilenguaje”. Es decir, capaces de comunicar su trabajo de manera clara, accesible y diferenciada a distintos públicos: tomadores de decisión, sociedad civil, medios de comunicación y ciudadanía en general. Porque el impacto del control no depende únicamente de lo que se hace, sino también de cómo se entiende.
Antes de cerrar con mis reflexiones finales, no puedo dejar pasar la oportunidad de hablar sobre la experiencia dominicana.
*La experiencia de la República Dominicana
De manera puntual, en el caso de la República Dominicana, el fortalecimiento de la transparencia y la rendición de cuentas ha sido también una prioridad creciente dentro del proceso de consolidación institucional del país. En los últimos años se han impulsado diferentes reformas orientadas a fortalecer los sistemas de control público, el acceso a la información y la lucha contra la corrupción, reconociendo que estos elementos son fundamentales para la confianza ciudadana y el desarrollo democrático.
Dentro de este proceso, instituciones como la Cámara de Cuentas de la República Dominicana desempeñan un rol esencial como órgano superior de control externo, encargado de fiscalizar la correcta utilización de los recursos públicos y de contribuir al fortalecimiento de la rendición de cuentas en la administración del Estado.
A ello se suma el trabajo de otras entidades del sistema de integridad pública, como la Contraloría General de la República Dominicana y la Procuraduría Especializada de Persecución de la Corrupción Administrativa, que forman parte de un entramado institucional orientado a prevenir, detectar y sancionar irregularidades en la gestión pública.
Así también, La Dirección General de Ética e Integridad Gubernamental (DIGEIG) desempeña un rol estratégico en el fortalecimiento de la integridad pública y la cultura de transparencia dentro de la administración del Estado dominicano. Como órgano rector de las políticas de ética, gobierno abierto y prevención de la corrupción, la DIGEIG promueve la implementación de estándares, mecanismos de control y buenas prácticas que contribuyen a consolidar instituciones más responsables y confiables.
Su labor se articula con las Entidades Fiscalizadoras Superiores al fomentar entornos institucionales donde la rendición de cuentas, la participación ciudadana y el acceso a la información pública se convierten en pilares para el desarrollo de una gestión pública más íntegra, eficiente y alineada con los desafíos de transparencia en la región de América Latina.
De igual manera, aprovecho para destacar la iniciativa impulsada por la Cámara de Cuentas de la República Dominicana para la conformación de mesas territoriales de articulación con la sociedad civil, un espacio de diálogo y colaboración orientado a fortalecer la transparencia, la rendición de cuentas y el control social en la gestión pública. Esta iniciativa promueve la participación activa de organizaciones sociales, actores locales e instituciones públicas para generar un ecosistema de vigilancia y corresponsabilidad que contribuya a mejorar la integridad institucional y la confianza ciudadana.
Si bien los desafíos persisten, como ocurre en toda la región, los esfuerzos por fortalecer las capacidades institucionales, mejorar los mecanismos de fiscalización y promover una mayor cultura de transparencia reflejan una dirección clara: avanzar hacia un Estado cada vez más abierto, responsable y comprometido con la correcta administración de los recursos públicos.
Reflexión final
Permítanme concluir con una reflexión.
Las leyes, las constituciones y los marcos institucionales son fundamentales para promover la transparencia. Pero por sí solos no son suficientes.
La transparencia no surge automáticamente de las normas.
La transparencia se construye a través de instituciones fuertes, profesionales y comprometidas con el interés público.
En América Latina, las Entidades Fiscalizadoras Superiores tienen la oportunidad, y la responsabilidad, de desempeñar un papel decisivo en ese proceso.
Su trabajo contribuye a garantizar que los recursos públicos se utilicen de manera responsable, que los gobiernos rindan cuentas y que los ciudadanos puedan confiar en sus instituciones.
En última instancia, fortalecer la transparencia y la rendición de cuentas no es solo una cuestión técnica. Es una condición indispensable para el fortalecimiento de nuestras democracias y el desarrollo sostenible de nuestras sociedades.
Muchas gracias.



